-Y usted ¿a qué se dedica?
-Soy Dios.
-¿Dios?
-Sí, pero no ejerzo aquí, sino en otro planeta.
-Vaya, eso debe de conllevar mucho tiempo en desplazamiento hasta el lugar de trabajo.
-Un poco, pero se lleva bien teniendo chófer.
-¡Anda con chófer y todo!
-Claro, no se pensará que Dios iba a tener que conducir su propio coche.
-Y, dígame ¿es difícil ser Dios? tener que actuar ante tanta gente...
-Que va, mire. Yo sólo tengo que tratar ante mis subordinados directos: los profetas. Y ellos se encargan luego de dar la cara ante las multitudes. Les dicto mis mandamientos y hago apariciones un tanto espectaculares para mantener la moral alta. Pero siempre ante grupos pequeños y selectos. ¿Sabe? Un Dios nunca debe establecer contacto directo con las masas, pues acaba perdiendo el respeto del misticismo y la inalcanzabilidad. Es como los mitos, los héroes y las leyendas, cuando los ves de cerca se vienen abajo las sobrevaloraciones que te habías hecho mentalmente. Tampoco debe uno inmiscuirse con los problemas cotidianos o hablar de política, un ser divino está muy por encima de eso. Un Dios debe recurrir siempre a sus subordinados como intermediarios para los temas terrenales. Dios debe declarar oficialmente unas bases generales e inconcretas, la aplicación práctica deben de interpretarla los subordinados... pero como cosa suya ¿sabe?
-Entiendo, así si algo sale mal o provoca descontento, es culpa de los subordinados, que no supieron interpretar bien las sagradas palabras.
-Ahí estamos. Los subordinados son prescindibles, se quitan los que fallan y se ponen otros. Dios siempre sigue pues nunca falla.
-Y lo de los mandamientos ¿cómo lo hace?
-Siempre a través de profetas, como le digo. Yo nunca firmo nada, les dicto y ellos toman nota, y luego van y lo cascan por ahí. Mire, los últimos mandamientos que he ordenado han sido "NO TALLARÁS EL NOMBRE DE DIOS EN ÉBANO" y "NO CANTARÁS".
-¿No cantarás? ¿Me está diciendo que le ha prohibido cantar a sus creyentes?
-Totalmente, pero no sólo a mis creyentes. Mis mandamientos son para todo el mundo. El cargo de Dios cuenta con una policía especial para castigar a herejes y listillos que se creen que por no creer pueden hacer lo que les dé la gana. Aunque si le digo la verdad, la mayor parte de las veces son los propios creyentes no asalariados los que mejor hacen de policía en interés de nuestra empresa.
-Y dígame ¿se gana mucho?
-No le negaré que es un negocio lucrativo, muy lucrativo. Se recauda mucha riqueza en mi nombre en concepto de ofrendas, pero la mayor parte se la van quedando los subordinados por el camino.
Y usted ¿a qué se dedica?
-Soy agrimensor.
-¡Anda ya! ¿está bromeando?
-No, en serio, en serio, soy agrimensor diplomado por la universidad de Kenbrich.
-¡No me tome el pelo!
-Está bien, no quería decírselo, pero en verdad soy propietario de un negocio: un gimnasio para pulgas en La Moraleja.
-Eso ya es otra cosa. ¿Y le va bien? Ahora con la crisis...
-Mejor que nunca, a la gente que tienen tanto dinero como para gastarlo en apuntar a sus pulgas al gimnasio no le afecta la crisis.
...
Los draag son una especie originariamente subacuática que conquistó la superficie de su planeta gracias a una mutación implantada por su sabio Zarek, una evolución artificial que les sacó del agua.
La pequeña Tiwa es una draag a la que un buen día su padre ofrece un regalo: el om hembra del vecino ha parido mellizos y podrá quedarse con una de las crías.
Los oms son unos pequeños seres importados del planeta Tierra, unas 4 veces más pequeños que los draag, y son la mascota más popular entre estos.
Cuando el pequeño elegido es destetado, y tras un proceso de alejamiento gradual para evitar que la madre lloriquee demasiado, Tiwa se lo lleva definitivamente a su casa, donde le monta un omario (que equivaldría a un terrario o una jaula), y le bautiza con el nombre de Terr, abreviatura de Terrible, por lo impetuoso que es.
La formación de los niños draag corre a cuenta de unos auriculares que hablan y proyectan imágenes directamente en su cerebro. Mientras toma sus lecciones diarias enganchada al aparato instructor, Tiwa acostumbra a tener a su pequeño om sobre las rodillas, y debido a unas interferencias con el collar magnético de la mascota, Terr también recibe esas lecciones en su cabeza, con lo que aprende a la par que su dueña.
Un buen día los padres de Tiwa sorprenden al pequeño om cantando las lecciones que ha aprendido en voz alta y, aterrados, acuden inmediatamente a pedir explicaciones a su hija, queriendo creer que ésta le ha enseñado a repetir esas palabras, pero que en verdad el om actúa como un loro, memorizando sonidos sin comprenderlos, ¡pues lo contrario supondría un hecho terrible!
Aunque parecen contentarse con esa explicación, Terr, que está a la escucha, temiendo que a partir de ese momento le alejarán de Tiwa cuando ésta tome sus lecciones, privándole de más instrucción, decide huir llevándose consigo los auriculares, que son la fuente del saber.
En el exterior no tarda en hacer el primer amigo, Brave, un om salvaje que una vez fue un om doméstico (también llamados de lujo), como él. Brave le conduce a su colonia, instalada en un árbol de un parque público draag. Oms fugados y salvajes que viven del pillaje en las fábricas, rateando productos de la civilización draag, provistos de collares falsos en el cuello para, en caso de ser sorprendidos, ser tomados por mascotas propiedad de alguien.
Aunque todos saben hablar el lenguaje draag, ninguno es capaz de leer, salvo Terr, que aprendió gracias a los auriculares. Y gracias a este conocimiento descubre en un cartel la inminente desominización del parque -lo que sería una desratización- y pone en alerta a sus nuevos compañeros.
Deciden salir del parque sólo temporalmente, para regresar después de la desominización. Pero, mientras se alejan, se topan con un par de draags de paseo que al avistar a la pequeña plaga se lanzan a matar a sus miembros saltando sobre ellos con los pies juntos. Muchos mueren, pero los demás se defienden saltando y mordiendo. Y ocurre un hecho sin precedentes: uno de los draag cae muerto a causa de los mordiscos. Su compañero huye despavorido.
Tras esto los oms supervivientes comprenden que ya no podrán volver jamás a ese parque, han matado a un draag, deberán huir lo más lejos posible.
Mientras tanto, un estudioso naturalista, un sabio draag muy respetado llamado Sinh, ha reunido a los ediles de los cuatro continentes artificiales para alertarles de los graves descubrimientos que ha realizado estudiando a los oms. El sabio expone que los oms salvajes son muchísimos más de los que habían estimado, y que los casos de oms inteligentes aumentan de forma alarmante cada mes. Propone aumentar la frecuencia de las desominizaciones para acabar con los oms salvajes, y en cuanto a los domésticos, acuerdan exigir una vacunación ante una enfermedad fantasma como excusa para que los ciudadanos presenten ante las autoridades a sus mascotas, a las que se extirparán ciertas áreas del cerebro, evitando que puedan desarrollar su inteligencia.
Ha pasado el tiempo y los supervivientes del parque público se han establecido en un puerto draag abandonado, en la costa, y ahora son millones. Están haciendo acopio de víveres y construyendo tres embarcaciones para emigrar a uno de los dos continentes salvajes.
En el mundo de Ygam se levantan 6 continentes: cuatro artificiales, donde los draag viven, y dos salvajes, que los draag mantienen como reservas naturales.
Un buen día, un burbuja voladora draag aterriza cerca del puerto donde se ocultan los Oms. Aparentemente el piloto ha sufrido una avería. Pero los oms, ahora dirigidos por Terr, no se dejan engañar, los draag están tomando "imágenesfijas" de la zona, tanto del exterior como de las instalaciones subterráneas con rayos-X, disimulando para no levantar sospechas.
15 días después, tras haber analizado las imágenes, debatido y salvado todos los trámites burocráticos, varios militares draag son enviados a arrasar la zona y traer las pruebas de la inteligencia de la colonia: los barcos construídos por los oms que se entreveían en las "imágenesfijas" de los exploradores. Pero -aunque no lo sepan- han llegado demasiado tarde: donde creyeron ver barcos encuentran unas inofensivas esculturas en forma de peces. Los ediles draag han hecho el ridículo, y el asunto de los oms pierde fuerza.
Pero el sabio Sinh no se deja engañar, sigue convencido de que aquello eran barcos, y de que los grandes peces no son sino señuelos dejados por los astutos oms, conscientes de haber sido espiados, para convertir las pruebas de inteligencia en pruebas de idolatría salvaje inofensiva.
Así, con el gobierno dándole la espalda, envía furtivamente a uno de sus discípulos en una burbuja voladora a inspeccionar los continentes salvajes. Y tal como había previsto, sorprende allí "in-fragati" a la colonia de oms.
Pero a su regreso el discípulo es detenido por la policía, acusado de infringir una serie de leyes, como volar de noche o no pedir autorización para visitar el continente salvaje, y las pruebas que trajo con él de la colonia de los oms son archivadas.
El sabio Sinh estalla de furia al descubrir que el hecho de haber infringido unas estúpidas leyes está por encima de la amenaza que se cierne sobre ellos a tenor de las pruebas de la inteligencia de los oms y de la rapidez con la que evolucionan.
Los draag viven muchísimo más tiempo que los oms, pero también con un metabolismo y una velocidad mental más pausada. Lo cual implica que mientras para los draag pasan unos cuantos días, para los oms son años en los se han multiplicado y avanzado varios pasos en su civilización.
Luchando contra la burocracia pasiva e incrédula, sobre todo después del ridículo de los peces gigantes, el sabio se las arregla para rescatar las pruebas retenidas de su ayudante y ponerlas en conocimiento de la opinión pública.
Inmediatamente estalla el pánico entre la población, y los ediles de los 4 continentes artificiales se ven obligados a ceder el mando al sabio Sinh, que adquiere el estatus extraordinario de Edil Máximo con poderes absolutos.
Los ciudadanos draag, aterrados por primera vez en mucho tiempo, empiezan a incendiar parques públicos y a organizar batidas para exterminar a los oms salvajes. Y al forzarlos a salir de sus escondrijos descubren que había muchísimos más de los que pensaban. Tal es el miedo que hasta los oms domésticos empiezan a ser sacrificados, no sin gran dolor, por parte de sus dueños. Aunque algunos, incapaces de hacerlo, presentan públicamente los cadáveres de otros oms salvajes para acallar los reproches de sus vecinos, y esconden bien a los suyos.
La colonia de oms recién establecida en uno de los continentes salvajes está al tanto de lo que ocurre en las tierras de los draag, pues han mantenido allí varios oms espías, oms domésticos que viven ocultando su inteligencia a los amos, e informan a sus camaradas a través de telecomunicadores.
A la vista de un inminente ataque draag, los oms del continente salvaje idean dos medidas desesperadas. Una defensiva: generando un campo de fuerza protector utilizando toda la energía de los cacharros draag que han traído con ellos y... algo más; y otra ofensiva: enviando bombas hacia las costas draag utilizando los huevos flotantes de ciertos monstruos como envoltorio, y ciertas corrientes marinas como motor que las haga llegar a su destino.
Cuando los draag inician el ataque descubren con horror que sus burbujas voladoras caen al mar antes de alcanzar el continente salvaje, abatidas por el campo de fuerza, y que sus barcos estallan inexplicablemente en medio del mar, al colisionar con los huevos-bomba a la deriva.
Los oms están al límite de sus energías, no podrán aguantar mucho tiempo, ya que, para alcanzar la potencia defensiva necesaria, están utilizando la pequeña electricidad muscular de sus indivíduos multiplicada por millones de ellos puestos en serie como baterías y unidos por cables (de aquí viene el título: oms en série). Las pilas humanas omanas van cayendo agotadas o muriendo a causa de accidentes, pero esto los draag no lo saben, y a sus ojos los oms han alcanzado ya una posición de supremacía bélica capaz de destruirles.
Contando con esto, los oms les envían un ultimatum, y una propuesta de paz. Los draag, poco habituados a estas estratagemas y ostentaciones de fuerza que ocultan debilidades, debido a los largos años sin guerras, se rinden antes de poder destapar el farol.
Ésta es la sinopsis del libro de Stefan Wul, de 1957, "Oms en Série", del cual René Laloux se sirvió para su película de dibujos animados "El Planeta Salvaje", de 1973, en la que las cosas no resultan exactamente iguales al libro. Para empezar, del título podemos deducir que han cambiado el continente salvaje por un planeta salvaje, los oms en lugar de construir barcos contruyen cohetes para viajar a otro planeta, lo cual parece menos creíble, aunque en la película no descuadra mucho dada su estética surrealista con meditaciones psicodélicas, donde puede ocurrir cualquier cosa.
La película está ahora en Yotube entera en castellano, pero mañana quizá no, estos vídeos se suben y se eliminan por infracciones de copyright constantemente.
Curioseando sobre pelis de ciencia ficción ochentera me topé con un director francés de dibujos animados cuya obra no conocía: René Laloux.
Primeramente visioné "Gandahar", puro comic francés al estilo de Moebius y tantos otros. Al principio me sorprendió lo que ví: unos aliénigenas humanoides que llevaban un estilo de vida tribal armonioso con una naturaleza sospechosamente robótica. Y me sorprendió porque se parecía bastante al escenario de una historia interactiva de ciencia ficción, "Regreso al Edén" que escribí hace 4 años.
Se trata de una civilización que tras alcanzar un alto grado tecnológico decide romper con todo y volver a la vida salvaje, pero no de cualquier forma, no para volver a sufrir y pasar penurias, sino regresando a una naturaleza benigna y con la tecnología siempre de fondo, de forma invisible o integrada con el escenario edénico.
Si la naturaleza no ha provisto de aves dóciles y fuertes para servir de montura a los humanoides, ¿por qué no fabricarlas con biotecnología?
En ambos largometrajes la resolución de los problemas es un tanto ingénua o de "magia potagia", precipitada, moralista, el ritmo tranquilo y reflexivo -tanto que da una especie de paz-, no hay violencia crudenta ni sobresaltos aun en las escenas de acción, y además en ambos hay viajes en el tiempo. Son películas articuladas para un público infantil, aunque se insinúen pasiones adultas.
Les maîtres du temp. Película completa con subtítulos en inglés. (edito: un mes después los vídeos han sido eliminados de Youtube por reclamación de copyright. Así que no me molesto en poner nuevos enlaces, dependerá de la suerte y el momento que estén o no en otro lugar)
João y Gilberto habían crecido junto en la favelas de Río. Eran primos, durante su infancia fueron muy parecidos e inseparables, hasta que llegada la adolescencia tardía cada uno hubo de buscarse la vida por caminos diferentes.
Gilberto encontró un empleo en la ciudad, en un taller, mientras que João se fue perdiendo poco o poco por oscuros callejones.
1990, Río de Janeiro.
Gilberto se levantó de la desvencijada cama que se balanceó hacia el lado contrario, en el que aún dormía un voluminoso bulto al que ni si quiera miró.
Entró en el baño y se observo en el espejo, como cada mañana. Se echó un chorro de agua en la cara, frotándose a continuación las peludas axilas con las manos aún húmedas.
Tras subirse de nuevo la cremallera el aseo matinal se daba por concluído.
Bajó por las escaleras hasta la calle, donde se encontraba el taller, que ahora era suyo. Una fastuosa limusina se encontraba detenida justo delante de la puerta, obstruyendo el paso, y en la cera de en frente dos hombres con unas ropas demasiado caras para ese barrio le observaban de reojo. Gilberto maldijo, sin llegar a decir nada, cuando alguien le llamó por su nombre.
Al principio no reconoció al tipo que estaba dentro del vehículo, y que se asomaba por la ventanilla tintada recién bajada.
-¡Gilberto! ¿No me reconoces?
-¡João! ¿Eres tú? ¿Pero cómo es posible?
-Me fueron bien los negocios, ¡ven aquí primo!
1991, Belém.
Gilberto llevaba unas semanas en la mansión de su primo João, que había insistido en invitarle por una temporada. João estaba muy preocupado por uno de sus últimos negocios, en aquellos momentos necesitaba tener a los suyos cerca, a la gente de confianza.
Durante esos días Gilberto pudo descubrir los increíbles lujos entre los que vivía su primo, y también había tenido tiempo de comprobar el aspecto deteriorado que él presentaba en comparación con el otro, así como la diferencia entre las mujeres de cada cual. Aquellos días le habían servido para sentirse más desgraciado que nunca en su vida. João había llegado a ser un triunfador, y él a su lado era un parias, un muerto de hambre.
João era encantador y expléndido, demasiado... tanto que llegó a odiarlo con secreta envidia. De pequeños habían sido iguales, nada tenía su primo que él no tuviera, en cambio ahora... Gilberto con frecuencia pensaba que podría estar perfectamente en el lugar de João y João en el suyo. Maldijo haberse quedado en aquel taller, aquello fue sin duda el hecho diferencial, el lastre que lo ancló en la mediocridad.
João obviaba y perdonaba como un ciego las muestras de incomodidad y creciente recelo de su primo, su confianza en él no había menguado, como si aún vivieran en los tiempos de la infancia. Le confió secretos de sus negocios, le narró los momentos duros, y los buenos golpes. Se encontraba feliz de tenerle a su lado, y así se lo hacía saber. Hacía un mes había emprendido una empresa muy arriesgada, y por fín sabía que había salido bien. La recompensa estaba en camino, una gran fortuna.
...
Aquella tarde João tenía una fiesta en la ciudad, una fiesta de esas que Gilberto había terminado por aborrecer, pues parecían preparadas para humillarle más aún, ni con los elegantes trajes que ahora vestía lograba disimular que era un patán al lado de la estrella de su primo, y de aquella gente tan importante.
João le dejó al cargo de la casa y se marchó con gran parte de sus matones, siempre iba bien protegido.
La noche discurría tranquila, cuando de pronto sonó el teléfono en el despacho de João. Gilberto, que vagabundeaba por la casa, acudió y lo descolgó con curiosidad ¿quién sería a esas horas?
-Señor João, vamos de camino con el dinero. ¿Es buen momento?
Gilberto dudó unos instantes, y rápidamente reaccionó.
-Sí.
-Vamos hacia la mansión, p...
-¿Traen el dinero?
-Sí... lo traemos, como le digo...
-Bien... resulta que tengo aquí unas visitas y no conviene que esto... Les esperaré en la entrada oeste, vayan por la pista de tierra, yo mismo les abriré la puerta.
La voz cuchicheó algo por detrás, dudosa.
-De acuerdo, no habrá problema.
Colgó con cuidado, y acto seguido estalló en euforia. ¡¿Por qué no?! ¿Por qué no aprovechar las oportunidades cuando se te presentan? A fin de cuentas su primo se había enriquecido así, sin escrúpulos.
Ahora era su turno.
Se vistió rápidamente con su mejor traje, se acicaló en el baño... en la oscuridad no se notaría. Tenía en mente la jugada.
Se deslizó por el oscuro jardín saludando al único vigilante apostado frente a la casa.
-Voy a pasear un rato...
-Muy bien señor, ¿enciendo las luces del jardín?
-No, gracias, Amancio, está mejor así.
-Como quiera señor.
Aguardó junto a la puerta de la cancela, unos 15 minutos, hasta que escuchó lentos pasos acercándose. Escudriñó entre las hiedras que cubrían los barrotes y observó a un hombre con un maletín. ¡Ahí está!
Abrió la puerta.
-¿Señor João? - la voz sonaba con un ligero acento hispano, pero no le dió importancia.
-Sí, rápido, no es buen momento...
-Muy bien, aquí tiene lo suyo....
Gilberto adelantó el brazo, se disponía a recibir el maletín, pero en cambio se encontró con una pistola encañonándole. El mensajero que le apuntaba miró de reojo una foto que llevaba con él, por confirmar.
-Pinche pendejo chingón, Duarte te manda recuerdos...
...
João regresó rápidamente cuando recibió la llamada. El cuerpo de su primo, con un notable orificio de bala en el entrecejo, yacía en el garaje. Había sido arrastrado hasta allí por el guardia que lo encontró al escuchar el disparo.
-¿Qué vamos a hacer, jefe?
-Dejadme solo con él... -Los matones se marcharon.
...
-Primito, primito, pues claro que era posible... ¿por qué no? ¿envidiabas mi vida? ¿deseabas mi futuro? ¡Pues ahí lo tienes!
Anécdotas apócrifas de la historia De lo acontecido a Mr. Cheapton y sus bugamanga
explorando las selvas interiores del África
Tras varias jornadas de dificultoso avance por la selva desde poblado de Monoentanga, donde Mr. Cheapton había adquirido a sus actuales porteadores de la tribu de los bugamanga, el millonario inglés alcanzó por fin de nuevo un una zona clareada, indudable indicio de un asentamiento cercano.
Los nativos les habían visto primero, mucho antes, mas optaron por permanecer al acecho por ver lo que hacían esos hombres cargados de cajas que seguían al mono rosa.
Cuando Mr. Cheapton llegó al centro del poblado nadie salió a recibirle. Las chozas parecían vacías, como comprobó asomándose a un par de ellas a la vez que instaba a sus porteadores a que atisbaran por su cuenta, aunque no abandonadas.
Sin duda la tribu se había escondido en la selva alertada por su llegada. Estarían asustados, pero si les esperaban allí, no tardaría en aparecer alguien, un emisario paria asignado para comprobar la peligrosidad de los extraños.
Quizá porque no habían descubierto aún lo de echar a suertes, el caso es que al poco aparecieron todos de golpe, llegando todos desde el mismo lugar y bien juntitos, como si fuera un batallón comprimido. Llegaron dando pasitos cortos y gritando algo parecido a un "Juja-Juja", y se detuvieron en bloque a veinte metros del explorador y sus bugamanga.
Mr. Cheapton se acercó llevando como su sombra a su intérprete local, un negro llamado Bum-Bum, y le indicó a éste que transmitiese sus saludos e intenciones pacíficas al jefe, que debía ser aquel de ellos con más cráneos de serpiente colgando de las orejas, según la costumbre extendida entre las diversas etnias de la zona. O para simplificar: el de en medio del grupo.
Tras el pertienente parloteo ininteligible para el inglés, Bum-Bum le comunicó los deseos del jefe de conocer inmediatamente los obsequios que el mono rosa había traído.
Mr.Cheapton lo tenía todo previsto, y cargaba algunas baratijas que en Europa no valían gran cosa, pero que impresionaban sobremanera a aquellos salvajes.
Así, se dirigió a una de las cajas y extrajo una palangana de latón, la cual ofreció al líder de la tribu ceremonialmente.
El jefe, arrugando la cara despreciativamente y escupiendo sobre el recipiente, se giró hacia atrás y, sumiéndose entre la marabunta de paisanos apiñados contra él a sus espaldas, volvió a emerger inmediatamente con un jarrón de plata de diseño veneciano que alzó con una mueca chinchona.
Mr. Cheapton, maldijo para sí. Comprendió que algún otro explorador blanco había pasado por allí antes que él, habiendo educado a aquellos salvajes con sus regalos excesivamente valiosos en el diferente valor de los metales y la talla.
No era la primera vez que le ocurría algo similar -¡Maldito turismo! ¡Esto ya no es lo que era!- Se lamentaba recordando su primer viaje al África profunda, hace diez años, cuando aún los salvajes se impresionaban y rendían ante un cepillo de dientes. Cuando jamás habían visto un blanco antes y le trataban como divinidad, cuando disparaba su rifle y era el Dios de Trueno.
-¡Tanta masificación lo jode todo!
El jefe ordenó a sus guerreros registrar la caja de regalos del mono rosa, y no habiendo encontrado más que baratijas insultantes, largó de allí al explorador y a sus bugamanga a punta de lanza.
Luego regresó a su choza a escuchar un roído disco francés en la gramola.
De lo acontecido al pastor Nicanor
por tocar por los montes un tambor
Se cuenta de un pastor, de nombre Nicanor, natural de una aldea de nombre intrascendente, pues las más de las veces se las pasaba en el monte o haciendo noche en los apriscos serranos donde se recogía con su ganado ovino y su bota de vino.
No le veían apenas el pelo en la aldea, y menos en la iglesia, lo que había provocado que sobre él se cernieran una serie de perversos rumores, rumores iniciados por la afilada lengua retórica del párroco local Don Crispín -que viajaba por la comarca en un flamante asno, y que había estudiado en Salamanca- y extendidos y ampliados en sus consecuencias por su cohorte de señoronas chochas de refajo y mantilla, de las que se lavan por dentro con agua bendita.
Un buen día, en sus trotes por jarales y roquedos, se encontró el pastor un viejo tambor, algo deslucido por la intemperie, pero totalmente funcional. Y de este fortuito encuentro surgió una nueva afición.
Lo llevaba consigo por los montes, y cuando se detenía lo tocaba, añadiendo ritmo a la desacompasada balada de balidos.
En días calmos, a veces, el sonido se escuchaba en la aldea, rebotado por los valles, e incluso algunos aldeanos le avistaban allí, pequeñito, en lo alto de las peñas con su tambor.
¡El loco solitario!
¡Está invocando al diablo! - sugirió Don Crispín, y como había estudiado en Salamanca y sabía de todo, por ejemplo latín, todos le creyeron.
El mismo Don Crispín, por librar a la comarca del mal que se cernía sobre ella a causa de las acciones de aquel endiablado, organizó una comitiva compuesta por varios labradores armados con varas, sus señoras con atizadores y crucifijos, una reliquia de la Virgen de los Songojos -patrona de los mancos y los cojos-, y un tanque de mortífera agua bendecida que cargaban entre cuatro mozos.
Se echaron al monte con un paso que pretendía ser solemne pero que se tornaba más bien tambaleante por aquellos caminos de cabras. Marchaban con Don Crispín a la cabeza, y los demás detrás de su cogote, tomando por donde los ágiles zagales, actuando de emocionados chivatos, indicaban, pues ya se habían adelantado para localizar a Nicanor.
El pastor, prevenido al haber tomado por sorpresa e interrogado a uno de los chiquillos, esperó a que el grupo llegara y, una vez todos allí, con la prepotencia de su falta de fe, se encaró con el cura sin darle tiempo a éste a preparar el tono de voz con el que pretendía abrir su deslumbrante discurso inquisidor.
-¡He oído que me acusáis de invocar al diablo con mi tambor!
-¿Acaso lo negáis?
-No puedo negarlo ante la presente evidencia de que el diablo ha acudido.
Marchaba el marqués de Valleperas por sus dominios, a lomos de su caballo bayo y acompañado por un pequeño séquito, cuando, sediento, encarriló hacia una olmeda en la que nacía una fuente, y a cuya sombra se hallaba un muchacho harapiento y de cara sucia.
-¿Cómo os llamáis, muchacho?
-Fidedigno, hijo de Fidedigno.
-¿Y de qué villa sois?
-De Villatocino.
-¿Trabaja vuestro padre en mis campos?
-Así lo dice su contrato.
-¡Sin duda cuando crezcáis seréis tan buen trabajador como vuestro padre!
-Sin duda lo seré, en estos campos o en aquellos de más allá, ¡pues qué remedio me queda! Ser un inútil es un lujo sólo permitido a la gente como vos.
...
A la vuelta a su palacete le esperaba allí su amigo el marqués de Fuencigüeña de la Peña, que había venido de visita, y escuchó divertido la anécdota.
-¿Así os respondió el zagal? ¡Ja ja ja! ¡Sin duda le daríais un escarmiento, mi buen marqués!
-De ello se encargaron mis lacayos, ¡hasta para dar escarmientos soy un inútil!
-No os atormentéis, pues al menos valéis para hacer a vuestros lacayos sentirse útiles.
Me encanta este relato de ciencia ficción, y las derivaciones que se pueden sacar del título.
No tengo boca y debo gritar.
No tengo valor y debo luchar.
No tengo dinero y debo pagar.
No tengo modo y debo vengarme.
Es la sensación de estar atado. Las extremidades de los demás son más largas y más fuertes, te pueden aprisionar, pisotear y dictar. Quieras o no. Tus gritos no sirven de nada, no tienes boca, tienes boca pequeña, tus quejas se pierden en la nada.
Cuando no tienes boca y debes gritar, sólo puedes gritar con la mirada. Los ojos de la gente gritan lo que sus bocas callan... cuando no pueden o no deben gritar... o no saben gritar.
* De hecho es la segunda vez que hago una entrada con este título, no recuerdo qué contaría en la otra... quizá lo mismo con otras palabras.
Eustaquio es un cafetista a ultranza, y cada una de las líneas de su blog así lo reflejan.
Anacleto, en cambio, es teísta, defensor de una doctrina opuesta al cafetismo.
Ambos blogueros tienen multitud de seguidores y comentaristas en sus respectivas bitácoras.
Curiosamente, el blog de Eustaquio el cafetista es mayoritariamente seguido por los teístas.
Los cafetistas, por contra, encuentran más interesante leer y comentar en el blog de Anacleto el teísta.
Y es que tanto para unos como para otros la meta máxima es buscarle las fallas y dejar en evidencia a la ideología contraria.
Ante el primer indicio de que la noche se aclara las alimañas corren a esconderse en sus profundas guaridas, a la vez que otros seres vuelven a la vida para respirar el aire del alba; oxigenan sus cuerpos para afrontar el nuevo día y aprovechar al máximo el calor y la luz. Unos despiertan despreocupados y desafiantes, pues son fuertes y no temen a nadie. Otros otean antes con receleo, se mueven a hurtadillas olfateando cada habitación del bosque. Las pequeñas aves trinan, seguras en la alturas de los árboles, mientras lejanos acechadores planean maldades traspasando horizontes y follajes con sus miradas gélidas.
Tras proferir su amenazante chillido de guerra, despliega sus enormes alas al sol y se lanza en picado hacia los valles, saltando desde su nido de las cumbres. Los trinos se han detenido por un momento, las avecillas tiemblan y los roedores miran al cielo confusos sin lograr enfocar un punto concreto. El tiempo y el mundo parecen detenidos pero la luz crece y las sombras menguan a la vez que se hacen más oscuras en el bosque inerte.
El carnero blanco se agita nervioso en la pradera, se ve así mismo a través de otros ojos, en mirada ajena. Intenta correr, alejarse, pero algo se lo impide. Prueba otra dirección, y el mismo golpe cuando la cuerda se tensa. Está atrapado, vuelve a mirar al cielo, lo oye venir, como una ráfaga. Como una ráfaga aparece, rasante, y sus garras se clavan en su cuerpo, lo levantan hacia los cielos, vuela... pero la cuerda vuelve a tensarse y las garras desgarran. El gran ave suelta la presa, obligada y dolorida, y vacila en el aire unos segundos intentando recuperar el control, el arriba y el abajo, consciente de que el suelo queda más cerca que el arriba y la inercia le lleva contra él.
Al mismo tiempo el cazador se levanta de la fosa en la que esperaba tumbado, cubierto de tierra y matorrales. Ahí queda grabada su silueta; corre hacia el gran ave que está a punto de estrellarse violentamente.
El ave rueda hasta frenarse y se dispone a incorporarse de nuevo, observa al homínido a la carrera, la presa se acerca... ¡¿La presa se acerca?! ¿desde cuándo las presas se acercan en lugar de huír? En este bosque hay unas reglas, unas jerarquías de depredadores, y el gran ave está en la cima de los depredadores... por detrás tan sólo del gran oso. Es el único que no huye, todas las demás criaturas lo hacen, pero este homínido no huye como los demás ¿Acaso actúa como un carroñero y le da por muerto? Le demostrará la fuerza de su pico y de sus garras. El gran ave no suele cazar así, pero no hay tiempo, se ha dañado un ala, no podrá volar bien tan pronto. Será pan comido, el gran ave ha cazado muchos homínidos, los ha atravesado con sus poderosas garras mientras trataban de huir.
Una parte del cuerpo del homínido se separa de él y se hunde en su pecho: una rama afilada. A continuación, otra parte del cuerpo del homínido, como un tronco grueso, se despliega y le golpea con fuerza en la cabeza, en el lomo, en las alas...
Los homínidos no respetan las reglas, y además hacen trampa. Usan cosas que no forman parte de su cuerpo. Cosas más afiladas que su cuerpo, cosas más duras que su cuerpo.
Llegarán a volar, como el gran ave, pero haciendo trampa.
El planeta Endaria está principalmente ocupado por agua, un gran océano sobre el que emergen dos únicas porciones de tierra: dos islas. En ellas se desarrolla la vida de la principal especie del planeta: los Eijas. Los Eijas son vegetarianos, y se alimentan únicamente de dos tipos de frutas que en la antigüedad crecían en ambas islas: las frenjas y los comones.
Las frenjas se recolectan únicamente en primavera, pero bien conservadas son capaces de durar varios años sin corromperse. Los comones en cambio nacen en todas las épocas del año, pero sólo duran dos horas desde que se recogen de la planta y hasta que se pudren.
Un grupo de iluminados con sueños de poder de la tribu Itua, los eijas de la primera isla, decidió hace años arrancar de raíz y quemar todas las plantas de comones, ya que éstas permitían a todo el mundo obtener alimento durante todo el año con total autonomía. A continuación convenieron ser los administradores de las cosechas, dictando que cada habitante debería aportar a un bote común todas las frenjas de la cosecha de primavera para que fueran redistribuídas a lo largo del año de forma equitativa, y no hubiera así problemas de carestía, ahora que no había comones.
Cuanta más cosecha acumulaban, más poder y más fuerzas podían contratar a cambio de ración extra para apropiarse excluyentemente de los territorios de la isla. Al final acabaron dueños y señores de todas las plantaciones, y por tanto dueños de toda la comida. La cosecha dejó de ser un bote común y se convirtió en una propiedad por derecho de los jefes. Lo que antes era de todos ahora el pueblo tenía que ganárselo, trabajando para los líderes. Trabajando más que en la antigüedad, porque ahora tenían que trabajar lo de ellos y lo de las clases sociales que no trabajaban, los dueños de la comida.
Los habitantes de la segunda isla, la tribu Enkai, en cambio, exterminaron todas las plantas de frenjas espantados por poder acumulativo que ofrecían a quien se apoderara de ellas cada primavera, dando lugar a maniobras violentas y luchas por su acaparación. Dada la corta vida de los comones, nadie puede acumular riqueza acaparándolos ni acumulándolos. Para lo único que vale un comón es para comérselo en el momento. Como mucho alguien podría intentar apropiarse de las tierras donde crecen los comones, pero nadie tiene a título individual la fuerza suficiente para privar a los demás del fruto de una tierra, necesitaría contratar a más gente para vallar los campos y tener un ejército que los vigile. Pero un ejército hay que pagarlo, y en la segunda isla, eliminadas las fenjas, no hay ni bienes duraderos con los que pagar ni necesidades no cubiertas que cubrir para que alguien necesite venderse a nadie.
... La primera isla bajo la excusa del "comunismo" acabó en esclavismo capitalista, con una moneda cuyo valor principal era su intercambiabilidad última por comida, por frenjas.
La segunda isla no tiene sistema político, ni jerarquías, porque las condiciones no ofrecen la posibilidad de que alguien recoja más de lo que le corresponde de lo básico para poder negociar posteriormente, desde una posición superior, las condiciones de devolución de su parte a los que fueron privados de ella por la apropiación privativa.
Se produce un error si intenta ingresar una fracción mixta mientras se selecciona el formato de presentación d/c. Manual de la Calculadora Casio Fx...
Érase que se era, si es que era porque no lo sé, un hombre que no aceptaba las reglas con las que no estuviese de acuerdo.
No lloraba cuando era dictado era de rigor el lamentarse, ni se avergonzaba de lo que de común estaba convenido era motivo de bajar la cabeza.
Tan era así que se volvió inmune a las connotaciones de las palabras, a las epidemias sociales, a las modas, a los valores, a las creencias y descreencias, a las nuevas verdades que sustituían a las antiguas, y a las futuras que desplazarían a las presentes.
Ocurre que cuando alguien no acepta las leyes se le aplica un castigo que le haga rectificar o que muestre ante los demás que no es bueno seguir su ejemplo, a riesgo de que hagan lo mismo. Castigo verbal, castigo moral, castigo económico y castigo físico. Dolor, privación, exclusión.
Pero cuando decimos que este hombre no aceptaba las reglas con las que no estuviera de acuerdo, el alcance de ello iba más allá de las simples conveniencias humanas, más allá de una actitud tenía una capacidad. Su cuerpo no ardería en el fuego si él no daba el visto bueno a la ignición, ni se mojaría en la lluvia si no estaba de acuerdo con resfriarse, ni recibiría daño de un golpe que no hubiera autorizado recibir. Cuando intentaron castigarle, este hombre aplicó sus propias reglas de cómo debía ser y de tal forma fueron los resultados prevaleciendo sobre la lógica convencional y la física. Los castigadores recibieron el castigo: los ejecutantes su propia ejecución y los ordenantes el resultado de su orden ejecutada en sus propias personas. Quienes le intentaron multar acabaron arruinados, quienes le intentaron apresar quedaron presos para siempre, y a los que ordenaron bombardearle les explotaron las bombas en el culo.
Los poderosos que quedaban, escarmentados, y viendo que no podían someterle a sus leyes ni castigar su autonomía sin acabar ellos mismos recibiendo las piedras que ordenaran lanzarle, optaron por ignorarle. Y así mismo normalizaron y dictaron que nadie en el mundo debería poder percibirle ni ser consciente de su existencia.
Él sigue por aquí, inmune a la sociedad y a la naturaleza; y la sociedad sigue aquí, inmune a percibir lo que no existe.
Y la verdad es que no sé si estamos entrenados para no percibir lo que no existe, o estamos desentrenados para percibir lo que no existe, o lo que no existe no existe y punto.
Y tras mucho andar sin rumbo por la estepa, llegaron a un marcado camino, con huellas recientes de tránsito. -Si quieres saber el futuro de estas gentes, sigue el camino en dirección a las huellas. Si quieres saber su pasado, toma el camino en dirección contraria.
Se dispuso a seguir las huellas, cuando el maestro gritó: -¡Sin conocer el pasado quizá no puedas entender el presente ni el futuro!
Dudó y, girando 180 grados, tomó el camino en sentido contrario, ante lo cual volvió a tronarle el maestro: -¡Quizá del pasado no quede ya nada atrás, sino que todo esté adelante, en la memoria y heridas de las gentes que se dirigen al futuro!
De nuevo dudó. Giró 90 grados y se alejó del camino. -¿A dónde crees que vas? -Hacia mi propio futuro.
(A continuación un ejercicio de traducción a mi lengua inventada)
Zotu jaza jar goxu saka erterian erien benana, yarime naryerata roal gar fatuâ pata das naÿeldale. -Kira ebel sujes asaru zotulúr feneâi ô tika i gutbares roal to erian erterian das pata. Kira ebel sujes asaru setulúr zeiâi tika i brenbares roal to erian erterie das pata, kureerterian.
Tinit gutbaru erterian das pata ket ôtu asarunki da bamit: -¡Saka asaru men setulúr ebel kea puset brenasaru meir fatulúr gut zotulúr!
Tentit ket irinen ÿo koadoj deguku, brenbarit roal da erian kureerterian, ôtu bertu men asarunki dea bamit: -!Eke not niha dasen setulúr on ebel eret eri uzi, dayen nagu ebel taret arri lan eri betrubax gut gizokraiar das meir fene nes barem erian zotulúr!
Bertu tentit. Irinit neadoj deguku ket barit lan roal luu. -¿Eria ku bares no nu? -¡Erian goâ zotulúr goâi!
Rafael avistó a aquel tipo en la calle, al poco de salir de su casa, y rápidamente le reconoció. Cómo se llamaba... aquel antiguo profesor de matemáticas ¡Manolo Díaz! Qué personaje, era todo un showman en sus clases, alternando explicaciones con chistes malísimos, siempre los mismos, pero no por eso dejaban de tener gracia en boca del Manolo.
Pero los años habían pasado, el profesor estaba ya muy mayor, seguramente jubilado... cuando tropezó y cayó al suelo. Rafael corrió presto al socorrerle, ayudándole a levantarse.
-Tranquilo, tranquilo... no se preocupe, soy un antiguo alumno suyo. El viejo levantó las pupilas acuosas, clavando su mirada un tanto perdida y lejana en el rostro de Rafael, y éste sintió en sus carnes el horror de la vejez y la debilidad de aquel hombre. Sintió una lástima inenarrable. No podía dejarlo así.
-Dígame dónde vive, le llevaré a su casa.
El antiguo profesor de matemáticas, logró decirle correctamente la dirección, obedeciendo. El ex alumno paró un taxi y adentro le metió.
Para su sorpresa el piso parecía recién estrenado, como si el profesor se hubiera mudado recientemente. Cajas de embalaje y muebles recién comprados sin montar acumulados por todas las habitaciones. Su buena acción del día aún no había terminado, Rafael era un manitas, y no le importaría perder la tarde por un pobre hombre desvalido.
-¿Tiene una caja de herramientas? -Sí, sí, creo que debe de estar en el armario de la cocina.
Dicho y hecho, así empezó el chaval a montar muebles, colocarlos, e incluso le instaló el sistema operativo en un ordenador sin estrenar, junto con algunos programas útiles. A las tres de la madrugada regresó a su casa. ...
El señor Manolo acababa de volver del gimnasio, de su clase de kárate. El piso estaba realmente sucio. Lo cierto es que no le apetecía nada hacer la limpieza y el polvo campaba a sus anchas, los platos sucios se acumulaban en el fregadero y la comida podrida en la nevera. No le apetecía limpiar pero algo había que hacer o le comería la suciedad. Se sentó en su estudio, apartando algunos papeles, sacó su clasificador, con las fichas de antiguos alumnos y fue pasándolas tratando de recordar rostros hasta que encontró el sujeto ideal.
...
Susana salía esa mañana de su casa cuando de pronto reconoció a su antiguo profesor de matemáticas por la calle. El probre hombre había envejecido mucho, seguramente ya se había jubilado...
-¿Dónde tiene la fregona? ¿Tiene útiles de limpieza? -Sí, sí, creo que deben de estar en el armario de la cocina.
Cuentan los hombres dignos de fe (pero Alá sabe más) que en los primeros días hubo un rey de las islas de Babilonia que congregó a sus arquitectos y magos y les mandó construir un laberinto tan complejo y sutil que los varones más prudentes no se aventuraban a entrar, y los que entraban se perdían. Esa obra era un escándalo, porque la confusión y la maravilla son operaciones propias de Dios y no de los hombres.
Con el andar del tiempo vino a su corte un rey de los árabes, y el rey de Babilonia (para hacer burla de la simplicidad de su huésped) lo hizo penetrar en el laberinto, donde vagó afrentado y confundido hasta la declinación de la tarde. Entonces imploró socorro divino y dio con la puerta. Sus labios no profirieron queja ninguna, pero le dijo al rey de Babilonia que él en Arabia tenía otro laberinto y que, si Dios era servido, se lo daría a conocer algún día.
Luego regresó a Arabia, juntó sus capitanes y sus alcaides y estragó los reinos de Babilonia con tan venturosa fortuna que derribó sus castillos, rompió sus gentes e hizo cautivo al mismo rey. Lo amarró encima de un camello veloz y lo llevó al desierto. Cabalgaron tres días, y le dijo: "¡Oh, rey del tiempo y sustancia y cifra del siglo!, en Babilonia me quisiste perder en un laberinto de bronce con muchas escaleras, puertas y muros; ahora el Poderoso ha tenido a bien que te muestre el mío, donde no hay escaleras que subir, ni puertas que forzar, ni fatigosas galerías que recorrer, ni muros que te veden el paso."
Luego le desató las ligaduras y lo abandonó en mitad del desierto, donde murió de hambre y de sed. La gloria sea con Aquél que no muere.
-112 dígame -¡Auxilio, necesito que venga alguien! -¿Qué problema tiene? ¿dónde está? -Estoy en mi casa, a oscuras. -¿Cómo? -Acabo de apagar la luz del salón, y ahora como estoy a oscuras no veo nada y no encuentro el interruptor. -Pues siéntese sobre el sitio y espere a que amanezca. [clonk]
El señor Ernest Snack, magnate de los cacahuetes, decidió ese año mantener el precio de la bolsa de cacahuetes a 1,95 pese a la subida de los costes. Según los estudios, el paso de unidad influiría negativamente en el potencial comprador, 2,00 era más que 1,95; psicológicamente mucho más que matemáticamente.
Puso cuatro cacahuetes menos en cada bolsa y mantuvo así el precio sin perder beneficio.
Repitió la operación durante años, quitando cacahuetes, hasta que la bolsa estaba evidentemente menos llena que vacía. Entonces pensó que sólo tenía dos alternativas: o hacía la bolsa más pequeña o hacía la bolsa más gruesa.
Resolvió hacer la bolsa más pequeña, a la vez que sacó un nuevo envase más pequeño aún, diminuto, que sería colocado en los supermercados junto al otro. De este modo, designó el envase diminuto como "bolsa pequeña", y el envase pequeño como "bolsa grande".
A la competencia, con sus bolsas insultantemente más grandes, la hizo frente con un buen eslogan:
Nosotros no vendemos aire, nuestras bolsas contienen 100% cacahuetes
Esto no fue cierto al pricipio de la campaña, y menos lo fue siendo según pasaban los años y Mr. Snack proseguía restando cacahuetes de sus bolsas.
Mantuvo a 1,95 el precio de la "bolsa grande" durante 50 años, hasta que sólo venía un cacahuete en ella. Ese año falleció*.
Tras varias horas de lenta escalada, logró llegar el gusano a lo alto del árbol, donde estaban las hojas verdes. Entonces, un humano con mucho "sentido del humor", trepó hasta ahí, cogió al gusano y le puso otra vez en el suelo. Todo esto en 20 segundos.
Así me sentí el otro día cuando de pronto me cascó un programa con el que llevaba horas trabajando. Este programa cuando casca genera un archivo de recuperación... pero en este caso el archivo generado tenía tamaño 0 Kb (cero pelotero). Abrí el archivo original de nuevo y estaba como cuando empecé -claro, no le había dado a grabar.
Cerré desesperado, y entonces caí en que me quedaba otro recurso más: el archivo backup que se graba automáticamente cada 15 minutos... pero ¡horror! como acababa de abrir y cerrar el archivo original, el backup, si alguna vez contuvo el trabajo de 15 minutos antes del fallo, ahora contedría -y contenía de hecho- el archivo original semivacío.
Me entraron ganas de destruir algo, pero finalmente opté por la actitud sufrida del gusano, volver a trepar.
Ahí se encontraba Andoni, levantador de piedras... hace años. Ahora era un nonagenario arrugado y lampiño, apoyando sobre un bastón su enorme cuerpo doblado por la columna.
Las nuevas generaciones entrenaban en la larra, muchachos grandotes y colorados que sudaban la gota gorda de tanto levantar cosas en contra de la gravedad.
Ya débil físicamente con la edad, había sustituído el levantar piedras por el levantar cabreos con su lengua viperina y su malhablada crítica. Unos se lo tomaban con humor, otros no tanto cuando el viejo no tenía nada más que hacer en todo el día que plantarse a mirar y a soltar improperios a aquel con quien la tomase.
-¡Venga gordinflón, desgraciado, que te parió una ameba, hasta yo levantaba eso con una mano si no fuera porque la necesito para sujetar mi bastón!
- Será porque la otra la ocupa en agarrar la botella de vino, viejo decrépito.
- Me cago en la hostia, aborto de ameba, no me provoques que todavía puedo llevar 90 kilos... desde ese montón de leña hasta el río.
-¡En un año si no muere por el camino!
-En cinco minutos.
El joven observó la distancia -unos 200 metros- y, dejándose llevar por la ira, le retó.
-Déjalo, no tiene sentido - intentaban convencerle sus compañeros-, no tiene sentido retar a un viejo, no vas a ganar nada. Se va a reir más de tí. -Ese viejo aunque mal hablado, no está loco, tiene la cabeza bien fría, si te reta es porque de alguna forma sabe cómo ganarte la apuesta, no aceptes Aritx.
Pero éste no hizo ni caso a los consejos, quería humillar al viejo y tener un motivo para que su autoestima se viniera abajo y dejara de incordiar. Le impuso ciertas condiciones, por si el viejo intentaba hacer alguna triquiñuela, debía de llevar él mismo el peso, en 5 minutos como dijo, sin ruedas ni utensilios.
El viejo se levantó y tiró su bastón al suelo. Acercándose al montón de leña seleccionó varios trozos haciéndolos oscilar en el aire, hasta que eligió uno, no muy grande, con el que se quedó. Con él bajo el brazo empezó a caminar cojeando hacia el río, seguido por los jóvenes, que se partían de risa.
-¡Bravooo! Pero ese tronco no pesa ni dos kilos.
-Más que suficiente, yo peso 89... más el tronco... he movido 90 kilos, aborto de ameba.
Desde luego que no fue aceptada la trampa, pero se quedó tan pancho el viejo como si hubiera ganado. Estos tramposos se creen más listos que los demás, y de su juego sucio sacan su trofeo imaginario. Se creen que ganar una carrera de una vuelta al estadio tomando un atajo es inteligencia si son ellos los que hacen la trampa, inaceptable si la trampa la hace otro, porque la trampa está al alcance de cualquiera.
Cornicabras
-
Las laderas de los montes están cubiertas por un bosque bajo de encinas y
cornicabras, que en esta época del año salpican de ocres y rojos el
paisaje. En l...
Los escoceses que reinaron sobre las Islas Cocos
-
No hace falta ser un sabueso experimentado para saber por qué las Islas
Cocos se llaman así. Ser el amo y señor de una isla desierta es una
fantasía recurr...
Draw a Bicycle
-
My guess is that you feel that you know how a bicycle works. You’ve seen
them all your life. You...
The post Draw a Bicycle appeared first on Dan Ariely.
Calculadora alquilar o comprar vivienda
-
Decidir entre alquilar o comprar una vivienda no depende solo de comparar
la cuota de la hipoteca con el alquiler. La clave suele estar en tres
preguntas: ...
Arum para el jardín
-
El aro es una especie herbácea perteneciente a la familia Araceae. Suele
crecer en sotos y huertos, sobre todo a la sombra aunque también puede
vivir a ple...
Shear Force Vs Shear Stress
-
[image: Shear force vs shear stress]
Shear force vs shear stress
Recall the formula used to calculate shear stresses due to bending, τ =
VQ/It. We have ju...
¿Manipulación?, los altos directivos nos salvarán.
-
Los productores de propaganda y manipulación social, lanzan un vídeo donde
supuestamente nos instruyen a no dejarnos manipular, pero por cualquiera
que no...
Las dos estaciones del roble
-
Estoy seguro de que, en ocasiones, se nos olvida hasta que punto cambia la
naturaleza en cuestión de unos pocos meses. Si se sale al campo con
frecuencia...
Intolerancia a la debilidad
-
Tenía pensado hablar de este asunto como parte de otras entradas,pero hace
muy poco me encontré con esta impactante escena en los mass mierda,dentro
de una...
ASSANGE ARRESTADO 7 AÑOS DESPUÉS
-
https://okdiario.com/internacional/policia-britanica-detiene-assange-embajada-ecuador-londres-3973639
Dado que el nuevo presidente ecuatoriano es un vendid...
A Request I couldn’t refuse
-
Good Morning Good Morning. So, I wasn’t planning on drawing a toon this
weekend, wanted to spend time on that Udemy course. But on Thursday or
Friday night...
Se acabaron las fallas
-
Exactamente los mismos que el año pasado renegaban de las fallas, cosa
caduca y de fachas, ahora jalean todo lo fallero siendo sus máximos
figurantes.
L...
Los reyes magos: entre la tradición y la fe
-
Después de tanta controversia y cruce de argumentos sobre el tema
de las cabalgatas me siento obligado a decir una palabra más extensa de lo
...
VIRTUALISMO Y VIRTUOSISMO
-
Principio del formulario
Final del formulario
VIRTUALISMO Y VIRTUOSISMO
La realidad a veces parece una ilusión propia de nuestra mente colectiva.
Lo vi...
Vox: Al Rajoy le diagnostican un UPyD
-
Un grupo de segundas espadas del PP, representantes de las presuntas
esencias ideológicas del partido anteriores al congreso de Valencia capital
Bulgaria...
Chochito periodista
-
*Seguimos recuperando joyas de Internet en peligro de desaparición,
haciendo una modesta arqueología. Esto sólo estaba ya en la caché de
Google, y se lo ...