La primera vez que me metí en este agujero, en primavera-verano...

...aguanté todo lo que pude pero tuve que salir a marchas forzadas porque había tantos mosquitos en el interior que no podía ni respirar, se metían por la boca, la nariz, la nube zumbona encima de tí... angustioso, para salir y empezar a agitarme, sonarme la nariz y a escupir hasta la última baba.
Hoy parecía que no había mosquitos, de modo que lo intenté de nuevo. Cuando de pronto, ví cosas que corrían por el techo:

Salamanquesas. Los reptiles no me dan asco, incluso me gustan, de modo que estupendo. De todas formas recordé otro de los martirios de este túnel: hay que ir reptando y el suelo está lleno de predruscos sueltos, lo cual es doloroso para el cuerpo y sobre todo para las rodillas. De modo que tampoco llegué al final.
Eso sí, lo que más odio es esto:

Es de lo que más hay, los demás inquilinos son anecdóticos a su lado.
4 comentarios:
Eres un valiente :S
Los lagartitos muy monos, pero esa pedazo de araña... agrrrrr
Temerario, no valiente.
Habría que llenar las cuevas de lagartitos para que se coman las arañas y mosquitos ¿eh?
A mi no me disgustan los reptiles, pero fíjate que para compartir hipotéticamente una cueva prefiero a las arañas.
Si no es tanto cuestión de ascos, sino de que si te apoyas contra una pared o tocas sin querer una de ellas... las arañas por lo visto tienen veneno.
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