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lunes, 9 de agosto de 2021

Sobaos madrileños

 Hace unos meses colocaron una sucursal del Oso y el Madroño en Madrid Río. Y me refiero a esto:

A fin de cuentas su función es la misma: es un lugar para hacerse la foto, y prueba de ello es lo sobeteadas y descoloridas que están las letras (y ya desde las primeras semanas), al igual que ocurre en tantos otros monumentos típicos, donde las zonas al alcance de las zarpas de los turistas están más brillantes, limpias y desgastadas que el resto.

En este caso podemos ver que la mayoría de la gente se coloca en el centro de la palabra Madrid, en concreto en la letra d, que es la más sobada.

Estas fotos, sin gente, están tiradas a horas de máximo calor en verano, cuando apenas hay paseantes por el paseódromo del Manzanares, pero en horas mejores las letras suelen tener cola de gente para hacerse la foto, esperando a que el grupo anterior despeje la zona.



Eso sí, el Oso y el Madroño de Sol tiene, o tenía (antes de que lo cambiaran de ubicación, y cuando no existía la ballena) otra función extra que era la de lugar de quedada. Quedamos en Sol ¿dónde? en el Oso y el Madroño, y allí siempre encontrabas gente esperando a gente, de modo que podías esperar acompañado por otros esperantes.

miércoles, 13 de enero de 2021

Nevada en Madrid - Miércoles 13

Puse un termómetro en la ventana y a las 9:15 de la mañana y bajó hasta -18 ºC.

El caso es que estos días no estoy pasando frío porque en mi edificio han puesto la calefacción 24 horas, tengo las ventanas cerradas, y cuando salgo a la calle voy con multicapas.

 

Varias imágenes del Río Manzanares y aledaños:






martes, 12 de enero de 2021

Nevada en Madrid - Martes 12

 .

Viaducto. Calle Segovia. Entre que es cuesta arriba y que tiene tramos umbrosos, los coches patinaban y les costaba subir. Más abajo está la policía ayudando a algunos.


La nieve en las calles se está helando y endureciendo, y se retira en placas.


Calle Cuchilleros, con los arbolillos caídos retirados.


Media Plaza Mayor, donde aún no había dado el sol, estaba cubierta de nieve helada. Hay que andar manejando bien el centro de gravedad.


La Calle de la Sal es una pista de patinaje desde el domingo. Al tener cuesta, además, se convertía en una travesía peligrosa.


Puerta del Sol con montoncitos de nieve helada picados.


Gran Vía. El tráfico ha vuelto a la carretera y los peatones a las aceras, pero en las calles pequeñas y de barrio sigue el tráfico mixto.


Carámbanos de hielo bajo el "scalextric" de Plaza de España.
 

domingo, 10 de enero de 2021

Nevada en Madrid - Domingo 10

.

Reservado de la Casa de Campo


La nieve lapa aún está adherida a los troncos.


Carretera del Lago.


Bueno, aquí ya ha pasado más gente.


Se pueden apreciar los estragos de la nevada de ayer en los pinos, sobre todo.


Carretera paralela a la M-30, entre plátanos y almeces, con una rodada sobre la que andar sin hundirte.


Al frente la carretera de subida a Garabitas, obstruída por ramas de pinos caídas.


Los pinares circundantes están igual.


Subiendo por la carretera de Garabitas, que hoy no es carretera.


A ratos da la sensación de estar en la sierra de Guadarrama.


La montaña vino a la ciudad.


Hay ya rodadas subiendo a Garabitas que, con buen criterio, se separan de la carretera cuando ésta atraviesa peligrosos tramos de pinar. El camino se desvía entonces hacia las zonas de ciprés de arizona que por su forma aguanta mejor la nieve, y por su menor altura entraña menor riesgo. Aunque en días de viento se tronchan igual o más que los pinos.


¿He dicho ya que a veces me siento en la sierra de Guadarrama? Sé que las especies arbóreas no son las mismas, pero con nieve todos los gatos son blancos.


Cipreses de Arizona cargaditos de nieve, y bien que la resisten con su forma cónica.



Alta montaña.


Plantación de cedros, descendiendo hacia el puente de la Garrapata en paralelo al camino principal, pues, al igual que el de subida a Garabitas, se encuentra sepultado por ramas de pinos tronchados.


Las copas de estos pinos normalmente no son así. Es el peso de la nieve el que les ha dado esa forma cónica que por defecto tienen otras especies de coníferas.


Línea de grandes pinos que acompaña a la Carretera de la Ciudad Universitaria y que he evitado en todo el descenso.


El bosque nórdico, abetos y abedules básicamente, se caracteriza por árboles de troncos rectos y de copas estrechas. Este otro pinar tiene esas características y quizá por eso no ha sufrido tantos estragos como aquellos "estilo mediterráneo", con troncos retorcidos y copas abiertas.


Puente de la Garrapata.


Las cuatro cinco torres a lo lejos.


Cipreses de Arizona.


Sensación de sierra.


Poco a poco se van formando sobre los caminos principales estas curiosas sendas tan marcadas. El proceso de formación es el siguiente: primero pasa un esquiador de fondo hundiéndose 20 o 30 cm. en la nieve pero dejando dos trazas de nieve más compacta. Entre las dos trazas queda un delgado murete  de unos 10 centímetros de anchura, la separación de los esquíes. La gente aprovecha esas trazas para pisar hundiéndose menos, y al caminar van pateando y destrozando el murete central a la vez que compactan más el fondo, quedando al final ese carrilillo tan curioso y cómodo para avanzar.


Los quitanieves han estado trabajando, la M-30 ya no es peatonal.


Paseo de la Florida, Casa Mingo.


Gran Vía también está despejada... pero sigue siendo peatonal, como casi todas las calles de Madrid. Las cornisas y voladizos están cargados de nieve rampante, y están cayendo bloques desprendidos sobre las aceras, por lo que es peligroso andar cerca de las fachadas.

Hay muchos edificios antiguos con cubiertas inclinadas vertiendo hacia la calle, cosa que no se hace en las zonas donde nieva con frecuencia, pues al final la nieve del tejado acaba cayendo sobre las zonas de paso, o sobre la propia entrada, taponándola.


Sol


Bailén. Otro vehículo de Parques y Jardines reconvertido en quitanieves.


Puente Segovia. Unos pocos vehículos se aventuran ya a circular, con cadenas, aunque más adelante se encontrarán con problemas, en zonas menos despejadas y además en cuesta.



sábado, 9 de enero de 2021

Nevada en Madrid - Sábado 9

Madrugué bastante para poder ver el estado del centro antes de que la gente lo pisoteara demasiado o empezaran a limpiar.

Lo primero claro es que había que andar por las carreteras aprovechando las rodadas de los prácticamente inexistentes vehículos. Al menos no te hundías tanto al estar la nieve más compactada.

Unos 30 cm. de nieve por las calles, y ramas y árboles caídos por doquier, como si hubiera pasado un huracán.

Al igual que los días anteriores la nieve viene con ventisca del norte-noreste, de modo que esta vez llevé las gafas de ventisca para proteger los ojos. La que no iba muy protegida fue mi cámara, que se fue empañando a lo largo de la jornada. Es sumergible... pero se empaña. 

Venía nevando desde ayer y no paró hasta por la tarde.

Calle Segovia. Varios de los pinos que crecían torcidos en la ladera se han venido abajo sobre los coches. Este espectáculo se repetirá por todas partes.


Cuesta de los ciegos


Calle Segovia. Delante mía el primer esquiador de los muchos que saldrán a intentar hacerse una bajadita por las largas pistas azules.


Acceso a la Plaza Mayor por el arco de Cuchilleros. A mis espaldas una maraña de arbolillos caídos y atravesados.


Puerta del Sol


Gran Vía.


Gran Vía.


Edificio Metrópolis, Gran Vía con Alcalá.


Banco de España.


Cibeles.


Puerta de Alcalá.


Rara vez se veía algún vehículo, y solían ser o taxis con cadenas o vehículos de emergencias, por vías principales.


Serrano, aspecto desolador.


Castellana. Parecía una gran avenida de una ciudad soviética. Aunque con la niebla que impide ver a larga distancia y los carriles sepultados, no se sabe si esto es una avenida o una gran plaza.


Calles del centro, con bultos de nieve que podían esconder cualquier cosa debajo.


Calle Fuencarral con un panorama idéntico a Cuchilleros, con sus arbolillos partidos.


Callao.

Descendiendo Gran Vía hacia Plaza de España


Plaza de España. Hacia Calle Princesa la ventisca soplaba con más fuerza.


Improvisados quitanieves con vehículos de Parques y Jardines parriba y pabajo por la Gran Vía que, si bien no quitaban la nieve de momento, al menos la compactaban de modo que se caminara mejor.


Un templo egipcio perdido en un desierto blanco.


En las cuestas del Parque del Oeste, al igual que ocurre en la Cuesta de la Vega, crecen muchos árboles inclinados que se han venido abajo.


Cuesta de San Vicente y Puerta de Toledo surgiendo entre la niebla.


Entrando a Casa de Campo


Por efecto de la ventisca, la nieve se acumula también en superficies verticales.


Carretera del Lago.


Tras dejar atrás el lago, ya no hay roderas, así que empiezo a seguir el rastro de un esquiador de fondo, hasta que me lo encuentro en lo alto del primer monte. Entonces abandono su traza y voy nieve a través. Por aquí hay entre 30 y 40 cm. de nieve, y al estar recién caída te hundes del tó.

Iba con unas botas de nieve y una malla interior. Al regresar a casa no me había calado demasiado, pero por si hubiera ocurrido, llevaba unos escarpines de neopreno en la mochila.

 

Avanzo separándome de los árboles, cosa fácil ya que la mayor parte del bosque de la Casa de Campo es adehesado, escuchando cada pocos segundos un nuevo crujido de madera seguido de una rama que se troncha.


Curiosa la forma que adoptan estos pinos jóvenes. Vencidos por el peso de la nieve ahora sus copas son cónicas cuando normalmente son extendidas-redondeadas, tipo pino carrasco o piñonero.


Regreso a la carretera donde hay una ligera rodera por la que caminar sin hundirse tanto. Los almeces y plátanos jóvenes, de hoja caduca, que bordean la carretera no son tan peligrosos. Pero más allá, los pinos están cayendo como moscas por el peso de la nieve.


La M-30, vía rápida peatonal.


Orillas del Manzanares.